Nuestra historia

Finca Patricia Inés, un sueño hecho vino...

La Finca, una historia; el vino, nuestro sueño...

En la Semana Santa del año 2003, Heraldo y Patricia decidieron vacacionar en Mendoza, y tras la sugerencia de Patricia, terminaron en la zona de San Rafael.

Fue una semana hermosa, gracias a Julio de Vedia, compañero de Osde, quien organizó el itinerario, y reservó las cabañas en Valle Grande, Malargüe. Lugares maravillosos y gente increíble nos dieron la bienvenida.

En esa Semana Santa del 2003, nació un sueño: Tener nuestro propio vino.

La manera más sencilla de tener un vino propio es comprar en cualquier bodega un vino a granel, de tu agrado, fraccionarlo y ponerle tu etiqueta. Otra es ir a una finca, comprar la cosecha de una determinada variedad de uva y conseguir una bodega que te lo elabore.

En noviembre de 2003, San Rafael sufrió una tormenta de granizo que destruyó gran parte de los viñedos, e hicieron desechar esa posibilidad. La duda entonces fue ¿Cómo seguir?

Comprar una finca, un pedazo pequeño de tierra para tener un viñedo parecía una cosa que se descartaba por sí sola. Pero, por esos tiempos, los productores de la zona estaban atravesando una situación difícil y los valores de las tierras estaban muy bajos.

Después de varios viajes, de recorrer fincas, zonas, apareció en Cuadro Benegas, en la calle Los Coroneles, una que parecía ser la indicada. Casi 10 hectáreas, 2 de viejos cuadros de viñedos destruidos por el granizo plantados en el año 54 a 2 metros de distancia, para trabajar con caballo, un ranchito de adobe, un galpóncito, unos cerdos, una pileta natural abandonada en el fondo con varias plantas salvajes, ente ellas dos manzanos y algunas plantas duraznos diseminadas por las viñas, tal la usanza de esos años 60. Un Damasco, dos olivos, un viejo y casi seco un nogal, un laurel muy alto, una plata de Granada, un cedro y Rosales. Las medidas de la finca eran 150 metros de ancho por 700 metros de largo, y en el fondo un cerro de oficia de resguardo a los vientos.
En el año 2004, en el mes abril, se escrituró.

El comienzo fue difícil. La plantación de ajos, propuesta por el Señor de la Inmobiliaria fue el primer fracaso. Poco sabía de administrar fincas y menos de ajos.

Como hubieron personas que fueron negativas para el desarrollo, que sólo pensaban sacar un rédito inmediato, existieron y existen seres humanos que fueron fundamentales para el desarrollo de la Finca Patricia Inés y para el cumplimiento este sueño.

Si estas personas no estarían, quizás se hubiese abandonado este proyecto ante el primer fracaso.

Podemos nombrar a Martín, representa del Fondo de la transformación quien ayudo con la tela para la ciruelas y la construcción del galpón, a Julio, compañero de Osde, a la gente de MTM, proveedor de materiales para la construcción. A José Luis, quien cada vez que las cosas no salían, inyectaba esa cuota de optimismo que hacía falta, y desde un principio mostró que este sueño no era imposible de cumplir!

Porque a los propios fracasos por desconocimiento había que sumarle, hechos naturales como por ejemplo, el granizo del 2007, que nos dejo sin producción, las heladas del 2006, el incendio del 2010 y la nevada tardía del 2013.


Gracias a José Luis Blazquez quien orientó el cómo hacer fáciles las cosas, llegó el sueño del vino propio, pero ese sueño empezó a crecer en dimensiones inimaginadas, en breve llegaron los premios al vino, notas en los medios y algo inimaginable, empezar a hacer un vino espumante y que el bonarda 2012 este entré los mejores del mundo en el ranking mundial de vinos y licores según la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores del Vino y Licores, y primero como vino artesanal.

Así es que hoy en día el vino BELOTTINI es recomendado por prestigiosos enólogos!